Alumnos de Jazmín

miércoles, julio 18, 2007

Lesiones en Bailarines - Muy Importante

Lesiones en bailarines

La cantidad de lesiones que sufren los bailarines es un tema bastante común, pero preocupante. Los profesores, los asesores médicos y los directores de compañías quedan también involucrados en el tema; quizás por falta de atención en las técnicas o en los movimientos o sencillamente por padecer la ausencia de una de sus mejores piezas. Las personas que bailan por afición o aquellas que lo hacen como una forma de ejercitarse saben que las ampollas y las callosidades son algo muy frecuente (sobre todo cuando se utilizan zapatillas de punta). Existen riesgos de lesión en todos los bailes, desde tango hasta la danza del vientre, pasando por hip-hop, ballet clásico y danza moderna, el problema se torna aún más grave cuando el cuerpo es también la herramienta de trabajo. Generalmente, los miembros inferiores son los que sufren más afecciones: cadera, rodilla, tobillos, dedos y la planta del pie; pero el tipo de lesión va a depender, obviamente, del tipo de baile. Las articulaciones, los tejidos blandos y la piel también pueden lastimarse. Es importante comprender bien que un músculo que sea solicitado para trabajar de manera constante se atrofia. El trabajo contundente impide la correcta vascularización, estrechando así los vasos sanguíneos con los que el músculo se fibrosa y degenera hacia lo estático. Las ampollas se producen por un roce entre la piel y el calzado, o bien, entre la media y la piel pero porque la media roza el interior del calzado. Normalmente, los bailarines las previenen usando vendas y no es recomendable usar curitas, salvo que sean muy anchas y de buena calidad para que no se despeguen con facilidad debido al roce o al sudor. Las desviaciones de ejes de los dedos de los pies son muy frecuentes en las bailarinas de ballet clásico, puesto que adoptan una postura antinatural, la cual implica poner todo el peso del cuerpo en el primer dedo y éstos tienden a doblarse hacia fuera o a la formación de “juanetes”. Otra lesión frecuente en las bailarinas es la de los tobillos. La propiocepción (que es la capacidad del cuerpo de saber la ubicación en el espacio sin una referencia visual) se necesita para dar estabilidad a la articulación, porque de lo contrario sería muy probable que se produzca una lesión o una distensión muscular. La fisioterapia puede hacer sus aportes en el tratamiento de lesiones, pero más importante aún en la prevención de las mismas. El manejo del dolor es importante tratarlo, no sólo para aliviar sino para poder continuar con un programa de terapia tras las lesión, y así reinsertar al bailarín o bailarina lo más pronto posible a su actividad, más allá que cada lesión es diferente, y el tiempo de rehabilitación varía de una persona a otra.

Marina Litterio